lunes, 16 de abril de 2012

Las mayores 10 coincidencias de la historia


Las 10 mayores coincidencias de la historia




En 1858, Robert Fallon fue asesinado a tiros como acto de venganza por parte de aquellos con los que estaba jugando al poker. Según ellos, Fallon les había ganado 600 dólares haciendo trampas. Con el asiento de Fallon vacío, y sin que ningún otro jugador se atreviese a coger los ahora “gafes” 600 dólares, encontraron a un nuevo jugador que se hiciera cargo del dinero del hombre y siguiera la partida. Para cuando llegó la policía a investigar el asesinato, el nuevo jugador había convertido los 600 dólares de Fallon en 2.200$. La policía le reclamó los 600 dólares originales para hacérselos llegar al heredero legal de Fallon, y en ese momento descubrieron que el nuevo jugador resultó ser el propio hijo de Fallon, que no había visto a su padre durante los últimos siete años.





En el año 2002, dos hermanos gemelos de 70 años murieron con una diferencia depocas horas tras sufrir dos accidentes de tráfico distintos en la misma carretera del norte de Finlandia. El primero de los gemelos murió tras ser arrollado por un camión mientras paseaba en bicicleta en Raahe, a 600 kilómetros al norte de la capital, Helsinki. Murió exactamente a 1 kilómetro y medio del punto en el que falleció su hermano. “Esto es simplemente una coincidencia histórica. Aunque la carretera soporta mucho tráfico, no ocurren accidentes cada día”, comentó a la agencia Reuters la oficial de policía Marja-Leena Huhtala. “Se me erizaron los cabellos cuando supe que los dos eran hermanos, y gemelos idénticos. Me hizo pensar que tal vez haya alguien ahí arriba que tuviera algo que ver”, comentó la agente.


En Monza, Italia, El rey Umberto I, acudió a cenar a un pequeño restaurante acompañado por su asistente de campo, el general Emilio Ponzia-Vaglia. Cuando el dueño del local se acercó a tomar el pedido del rey, este se dio cuenta de que ambos eran como dos gotas de agua, tanto en constitución como en facciones. El rey y el dueño del restaurante empezaron a hablar sobre el asombroso parecido entre ambos y descubrieron muchas más similitudes, como que nacieron el mismo día y en la misma ciudad, que se casaron con mujeres que se llamaban igual o que el restaurador abrió su local el mismo día que el rey fue coronado. 
Poco después el rey fue informado de que el dueño del restaurante fue asesinado de un balazo, siendo asesinado también el monarca ese mismo día de la misma manera.


En Austria, siglo XIX, un pintor de cierta fama llamado Joseph Aigner intentó suicidarse en varias ocasiones. Durante su primer intento, a la edad de 18 años, intentó colgarse, pero fue interrumpido por un misterioso monje capuchino. Cuando tenía 22 años, el mismo monje evitó de nuevo que se ahorcase. Ocho años más tarde, fue sentenciado a la horca por sus actividades políticas. Pero una vez más, salvó la vida por la intervención del mismo monje. Finalmente, a la edad de 68 años, Joseph Aigner logró suicidarse usando una pistola. Su funeral fue oficiado por el mismo monje capuchino, un hombre cuyo nombre Aigner no llegó nunca a saber.


En 1883, Henry Ziegland rompió relaciones con su novia, quien completamente afligida, terminó suicidándose. El enfurecido hermano de la chica persiguió a Ziegland y le disparó. Creyendo que lo había matado, el hermano se quitó entonces la vida. Pero el caso es que, Ziegland no había muerto. La bala solo le había arañado el rostro, y terminó alojada en un árbol. Escapó por los pelos. Años más tarde Ziegland decidió cortar el mismo árbol, que aún tenía la bala en su interior. El árbol parecía tan duro que decidió volarlo con dinamita. La explosión extrajo la bala de la corteza, la cual salió disparada en dirección a Ziegland, le alcanzó en la cabeza y le mató.





En 1953, el reportero televisivo Irv Kupcinet se encontraba en Londres para cubrir los actos de coronación de Isabel II. En uno de los cajones de su habitación en el Hotel Savoy encontró algunos objetos que, por su identificación, pertenecieron a un hombre llamado Harry Hannin. Daba la casualidad que Harry Hannin – una estrella del baloncesto que actuaba en el afamado equipo de los Harlem Globetrotter – era un buen amigo de Kupcinet, pero la historia tiene aún un nuevo giro. Solo dos días después, y antes de que pudiera llamar a Hannin para hablarle de su afortunado descubrimiento. Kupcinet recibió una carta de Hannin, en la carta este le contaba que en una reciente estancia en el Hotel Meurice de París, ¡Hannin había encontrado en un cajón una corbata con el nombre de Kupcinet!







Las vidas de Thomas Jefferson y John Adams, dos de los fundadores de los Estados Unidos de América. Jefferson garabateó la Declaración de Independencia enseñándole los bosquejos a Adams, quien (con la colaboraciónde Benjamin Franklin) le ayudó a editarla y afinarla. El documento fue aprobado por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776. Sorprendentemente, tanto Jefferson como Adams murieron el mismo día, el 4 de julio de 1826; exactamente 50 años después de la firma de la Declaración de Independencia.


El 28 de junio de 2000 el periódico Columbian de Oregón imprimió por error, en la sección de loterías, los números ganadores del día anterior pero del estado de Virginia. Ese mismo día, esos números (6-8-5-5) fueron los ganadores de la lotería Pick 4 del propio estado de Oregón, por lo que resultó que el periódico en cierto modo «predijo por adelantado» los números ganadores que saldrían ese mismo día. Todo se debió a un problema informático: un ordenador se rompió y al recuperar la página del día anterior para sobreescribir los nuevos números y enviarlos a imprenta alguien se equivocó. Las probabilidades de acertar los cuatro números del Pick 4 en el orden correcto son de una entre 10.000.







Antes de la primera Guerra Mundial, una mujer alemana compró una película para tomar imágenes de su hijo y la dejó en una tienda de Estrasburgo para que se la revelaran. 
Pero como estalló la guerra no pudo recuperar la película y la dio por perdida. Dos años después compró una nueva película para captar imágenes de su segundo hijo y cuando revelaron la cinta se dieron cuenta de que había una superposición de imágenes. 
Aquélla no era más que la primera cinta que había usado para fotografiar a su hijo, la que nunca había sido revelada y vendida nuevamente, justo a la misma persona.




Mientras actuaba en una gira por Texas, en 1899, el actor canadiense Charles Francis Coghlan enfermó en Galveston y murió. Estaba demasiado lejos -5600 km por mar- para enviar sus restos a su pueblo de la isla Prince Edward, en el golfo de San Lorenzo. 
Fue enterrado en un ataúd de plomo, en una tumba excavada en granito. Sus huesos habían descansado menos de un año cuando el gran huracán de septiembre de 1900 azotó la isla de Galveston, inundando el cementerio. La tumba sufrió graves daños y el ataúd de Coghlan flotó hasta el golfo de México. Lentamente, derivó por la costa de Florida hacia el Atlántico, donde la corriente del Golfo lo arrastró hacia el Norte. Pasaron ocho años. Un día de octubre de 1908, unos pescadores de la isla Prince Edward vieron un cajón alargado y estropeado por la intemperie flotar cerca de la costa. El cuerpo de Coghlan había vuelto a casa. Con respeto y temor, sus paisanos isleños enterraron al actor en la iglesia más próxima, donde había sido bautizado.



de: http://www.taringa.net/
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